Los CEO no son
tontos, y en caso de serlo, les entra la urgencia de la inteligencia en el
momento en que ven que el flujo de caja se come los recursos, sus ahorros y las
expectativas de veranear en Niza a finales de verano pues, de momento, para agosto
no llega.
De repente les viene
a la cabeza algo que leyeron en un sobrecito de azúcar en cualquier bar de
carretera: Es de locos pensar que haciendo lo mismo las cosas cambiarán.
Ya no tiene
tanto dinero como antes pero sigue teniendo la necesidad, ahora imperiosa, de
cambiar el pañal por uno limpio y que los jugadores lo traten con más cariño
pues ya es el último que queda.
Decide probar
algo nuevo e inédito: usar métricas accionables. Cuando le hablaron de métricas accionables le sonaba a chino pero
resultaba que no era chino si no simple y llanamente sentido común.
¿Pero qué leches
son las medidas accionables? Se preguntó el CEO. Son medidas que te dan la posibilidad de conocer el efecto
de las acciones tomadas; le respondió su conciencia buena. Es una vaina de
esas que se han inventado las consultoras para sacarte los cuartos; le
respondió la conciencia mala.
Hablando con los
consultores adecuados decidieron tomar medidas sencillas, efectivas y que
permitieran crecer de forma sostenida o fracasar con el mínimo coste posible: fracasa rápido, fracasa barato; le
dijeron y aunque la palabra fracaso le daba yuyu, si era barato y dado el
estado en que se encontraba su proyecto casi que le sonaba a gloria.
Las acciones que
se tomaron tenían un solo objetivo: que
todos remaran en la misma dirección y, a ser posible, hacia la orilla.
Estas fueron:
·
Segmentar. Otro problema sería acertar con el
segmento adecuado pero, como primera consecuencia, la inversión sería menor y
estaría más focalizada. Y, además, cambiar el foco del segmento, ampliarlo o
reducirlo está más alcance que jugárselo al todo o nada de “mi mercado es el
mundo entero”.
·
Replantearse las inversiones en redes sociales.
Muchos seguidores a veces sólo implican que te inviten muchas veces al Candy
Crush.
·
Buscar unas métricas accionables que nos
permitan conocer el efecto de nuestras inversiones. Se opta por un modelo
acojonantemente sencillo. Visitas
web->Solicitud de mas información->Contratación->Permanencia.
Las métricas y
los segmentos han permitido crear una estrategia común para todos los segmentos
y que cada departamento (Marketing, diseño y Call Center) se centre en
optimizar sus procesos.
Si los número no funciona solo hay un
responsable, uno, pero para la buscar y adoptar una solución deben implicarse
todos.
La visión del
embudo refleja la estrategia de la empresa y las acciones granulares ejecutadas
su táctica para llegar a los objetivos globales.
Se ha pasado de
tener una idea para vender a los inversores
a tener una idea y unos procesos.
El éxito del producto
ya no consiste en el número de inversores que me escuchan o os amiguitos que
tengo, si no que también se centra en algo que aprendimos con 7 años: si gastas
más de lo que ganas, tienes un problema cada mañana
(Tras este lamentable pareado, queda claro que
mi sensibilidad poética está a la altura del pañal sucio)


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