miércoles, 10 de diciembre de 2014

Viejas ideas; procedimientos nuevos


 
Es oír la palabra “Innovación” y en las organizaciones resuenan tambores que llaman a la batalla de las ideas novedosas y proyectos relumbrantes. La caballería del talento pone en marcha la maquinaria de la imaginación y la infantería afina sus dedos para producir un nuevo producto o servicio.

Dentro de una organización que desee explorar caminos nuevos quizá la opción más rápida y cercana sea empezar por aquellos que ya se anduvieron y se fracasó porque, aunque la idea fuera buena quizá estuvo mal ejecutada.

Por tanto, el primer trabajo debería ser conseguir una lista de proyectos fallidos y someter tanto  la idea, las hipótesis de crecimiento y la ejecución a un rápido análisis usando herramientas como canvas, o buscando métricas olvidadas en el fondo de las bases de datos. No debemos olvidar que los cristales siempre se forman en el fondo de la vasija cuando se mezclan los materiales adecuados (datos) y se le aplica calor (conocimiento).

De esa lista de ideas ejecutadas y fracasadas hay que descartar aquellas que realmente parecen malas y la realidad demostró que efectivamente lo eran.

Las ideas cuya letra reluce pero la música que la acompaña suena desafinada se deben someter a un análisis más profundo para determinar las causas del hundimiento entre las que podríamos destacar:

·         Mal lideradas

·         Mal equipo

·         Procedimientos inadecuados

·         Idea adelantada/atrasada a su tiempo

·         Una combinación de algunos o de todos los puntos anteriores.

Revisar estos puntos de manera más o menos rápida es sencillo y, de esta forma, habremos realizado una segunda criba. ¿Rápido? ¿Sencillo? Sí porqué en las organizaciones pequeñas todos se conocen y saben quién es buen o mal líder, que equipos tienen tasas de éxito altas o bajas y en qué tipo de proyectos las alcanzan o en cuales se despeñan.

Otra cuestión es fijarse en la calidad de los procedimientos. Esta es una cuestión a considerar de forma más profunda y delicada pues, y esto ocurre casi siempre, los mismos procedimientos que se usaron en su momento son los que se pretenden seguir usando ahora. Hay que acabar con esa tendencia a pensar que todos los proyectos se pueden ejecutar siempre usando los mismos procedimientos.

¿Conoce usted a alguien que diga que es un mal pescador? Pues tampoco existen los malos jefes proyecto y mucho menos aquellos que asuman que deben cambiar sus procesos. Los jefes de Proyecto son/somos siempre perfectos. (Fin del modo ironía para aquellos que no la hubieran percibido)

La información que podemos obtener desde dentro de la propia organización puede hacer referencia al equipo, a los resultados financieros, a las campañas de marketing o a la estrategia corporativa sobre la que se cimentó su desarrollo. Todo al módico precio de mandar algún que otro mail interno, hacer alguna llamada y pagar algunos cafés. (NOTA: En España la moneda mas usada para el pago de favores es el “café”)

De esta forma podremos llegar a un diagnóstico rápido pero muy aproximado del fracaso de las ideas, pudiendo extraer conclusiones para su resurrección o, por el contrario, dejar que se pudran definitivamente en la fosa de los proyectos tóxicos.

Una vez seleccionada una o varias ideas dignas de una segunda oportunidad este es momento de modelar la nueva forma de ejecución de los viejos conceptos. Y, adelanto para que nadie se lleve a engaño, estos procedimientos serán Lean Startup: Idea->construir->medir->pivotar.

Es comprensible que quien participó de la experiencia pasada sea reacio a emprenderla de nuevo; a nadie le gusta fracasar dos veces con la misma idea así que hay que presentar dicho proyecto de la siguiente forma:

·         Como hechos consumados con resultados esperanzadores encima de la mesa y, sobre todo, en la cuenta corriente. La forma más efectiva de llamar la atención de quien debe decidir es hacer sonar el tintineo de los euros. Y, Lean Startup nos va a permitir hacer escuchar rápidamente ese tintineo o que el estruendo del fracaso no sea más que un suave rumor y, sobre todo, un fracaso barato y rápido.

·         Como apuesta personal de muy bajo coste pero gran impacto y, sobre todo, eximiendo de responsabilidad a quien debiera tenerla. En otras palabras: dejar la puerta abierta para que el triunfo se lo apunto otro.

Una vez convencidos los actores clave de la organización o habiendo decidido consumar hechos, hay que buscar el talento interior y empezaremos a buscarlo en el próximo post.

Ejemplo: Una cooperativa de productos ibéricos creo en su momento una web para poder atender pedidos on-line. Se hizo porque todas las empresas lo hacen pero nunca se potenció  y no se tiene recuerdo de haber recibido pedido alguno. Se decide rescatar de de forma rápida para la venta de lotes de ibéricos en fechas señaladas.

Lecciones:

·         Buscar ideas nuevas entre las ideas fracasadas debido a una mala ejecución.

·         Usar herramientas básicas y rápidas para determinar la calidad de una idea.

·         Nuevos procedimientos para viejas buenas ideas.

·         Buscar argumentos para implicar a la organización.

 Puedes leer el Capítulo 1 de la novela asociada a este post pinchando AQUÍ o recibir las actualizaciones a medida que las vaya publicando mandando un mail a diego.llergo@gmail.com

 

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