Es oír la
palabra “Innovación” y en las organizaciones resuenan tambores que llaman a la
batalla de las ideas novedosas y proyectos relumbrantes. La caballería del
talento pone en marcha la maquinaria de la imaginación y la infantería afina
sus dedos para producir un nuevo producto o servicio.
Dentro de una
organización que desee explorar caminos nuevos quizá la opción más rápida y
cercana sea empezar por aquellos que ya se anduvieron y se fracasó porque,
aunque la idea fuera buena quizá estuvo mal ejecutada.
Por tanto, el
primer trabajo debería ser conseguir una lista de proyectos fallidos y someter
tanto la idea, las hipótesis de
crecimiento y la ejecución a un rápido análisis usando herramientas como canvas,
o buscando métricas olvidadas en el fondo de las bases de datos. No debemos
olvidar que los cristales siempre se forman en el fondo de la vasija cuando se
mezclan los materiales adecuados (datos) y se le aplica calor (conocimiento).
De esa lista de
ideas ejecutadas y fracasadas hay que descartar aquellas que realmente parecen
malas y la realidad demostró que efectivamente lo eran.
Las ideas cuya
letra reluce pero la música que la acompaña suena desafinada se deben someter a
un análisis más profundo para determinar las causas del hundimiento entre las
que podríamos destacar:
·
Mal lideradas
·
Mal equipo
·
Procedimientos inadecuados
·
Idea adelantada/atrasada a su tiempo
·
Una combinación de algunos o de todos los puntos
anteriores.
Revisar estos
puntos de manera más o menos rápida es sencillo y, de esta forma, habremos
realizado una segunda criba. ¿Rápido? ¿Sencillo? Sí porqué en las
organizaciones pequeñas todos se conocen y saben quién es buen o mal líder, que
equipos tienen tasas de éxito altas o bajas y en qué tipo de proyectos las
alcanzan o en cuales se despeñan.
Otra cuestión es
fijarse en la calidad de los procedimientos. Esta es una cuestión a considerar
de forma más profunda y delicada pues, y esto ocurre casi siempre, los mismos
procedimientos que se usaron en su momento son los que se pretenden seguir
usando ahora. Hay que acabar con esa tendencia a pensar que todos los proyectos
se pueden ejecutar siempre usando los mismos procedimientos.
¿Conoce usted a
alguien que diga que es un mal pescador? Pues tampoco existen los malos jefes
proyecto y mucho menos aquellos que asuman que deben cambiar sus procesos. Los
jefes de Proyecto son/somos siempre perfectos. (Fin del modo ironía para
aquellos que no la hubieran percibido)
La información
que podemos obtener desde dentro de la propia organización puede hacer
referencia al equipo, a los resultados financieros, a las campañas de marketing
o a la estrategia corporativa sobre la que se cimentó su desarrollo. Todo al
módico precio de mandar algún que otro mail interno, hacer alguna llamada y
pagar algunos cafés. (NOTA: En España la moneda mas usada para el pago de
favores es el “café”)
De esta forma
podremos llegar a un diagnóstico rápido pero muy aproximado del fracaso de las
ideas, pudiendo extraer conclusiones para su resurrección o, por el contrario,
dejar que se pudran definitivamente en la fosa de los proyectos tóxicos.
Una vez seleccionada
una o varias ideas dignas de una segunda oportunidad este es momento de modelar
la nueva forma de ejecución de los viejos conceptos. Y, adelanto para que nadie
se lleve a engaño, estos procedimientos serán Lean Startup: Idea->construir->medir->pivotar.
Es comprensible
que quien participó de la experiencia pasada sea reacio a emprenderla de nuevo;
a nadie le gusta fracasar dos veces con la misma idea así que hay que presentar
dicho proyecto de la siguiente forma:
·
Como hechos consumados con resultados
esperanzadores encima de la mesa y, sobre todo, en la cuenta corriente. La
forma más efectiva de llamar la atención de quien debe decidir es hacer sonar
el tintineo de los euros. Y, Lean Startup nos va a permitir hacer escuchar rápidamente
ese tintineo o que el estruendo del fracaso no sea más que un suave rumor y,
sobre todo, un fracaso barato y rápido.
·
Como apuesta personal de muy bajo coste pero
gran impacto y, sobre todo, eximiendo de responsabilidad a quien debiera tenerla.
En otras palabras: dejar la puerta abierta para que el triunfo se lo apunto
otro.
Una vez
convencidos los actores clave de la organización o habiendo decidido consumar
hechos, hay que buscar el talento interior y empezaremos a buscarlo en el
próximo post.
Ejemplo: Una
cooperativa de productos ibéricos creo en su momento una web para poder atender
pedidos on-line. Se hizo porque todas las empresas lo hacen pero nunca se
potenció y no se tiene recuerdo de haber
recibido pedido alguno. Se decide rescatar de de forma rápida para la venta de
lotes de ibéricos en fechas señaladas.
Lecciones:
·
Buscar ideas nuevas entre las ideas fracasadas
debido a una mala ejecución.
·
Usar herramientas básicas y rápidas para
determinar la calidad de una idea.
·
Nuevos procedimientos para viejas buenas ideas.
·
Buscar argumentos para implicar a la
organización.
No hay comentarios:
Publicar un comentario