Me jugaría el
alma, en caso de no haberla perdido ya en otra apuesta, a que te has dejado la
tuya realizando un maravilloso plan de negocio. Un plan en el que nada puede
fallar, la leche de plan, unas formulas magníficas, unos gráficos con las
líneas de ventas hasta el infinito y mas allá y las de gastos/costes
perfectamente minimizadas. Eres el rey del Excel.
Llega el momento
de disponer al equipo para la batalla
siguiendo el plan al que todos le han dado el visto bueno y jaleado. Primera
visita a vuestra web y…¿Qué leches nos pide este?
Los 25 segundos que ha tardado en acceder a la
web vuestro primer visitante han sido los 25 segundos más maravillosos de
vuestra vida pero…el plan de negocio el que tanta horas habéis dedicado podéis
imprimirlo, enmarcarlo y enseñarlo a las visitas. Sonreirán para deciros que
ellos también tienen colgado varias versiones de su propio plan de negocio.
Lo que necesitas
rápidamente es una forma de conocer el estado de tu proyecto. Ninguna de las
métricas que con tanto cariño habías puesto en la Excel te sirven ahora. Llegan
las visitas pero no se materializan los clientes. Cagüen.
Vamos, vamos
necesitas una estrategia de urgencia para encaminar tus pasos. Aunque los
encamines hacia el fracaso – lo más probable, no nos engañemos – al menos
tendrás la sensación de haber fracasado de forma controlada y, por si te sirve
de consuelo, podrás decir que algo has aprendido.
Coge un lápiz.
¿Ya? Ahora un papel. ¿Ya? Y dibuja un embudo. Vale, no sabes lo que es un
embudo. Es esto:
Haz una línea más
o menos a la mitad del mismo y ya tienes estrategia para los próximos días.
·
La parte superior del embudo es el número de
visitantes que llegan a tu página buscando tu producto o servicio. (google
analytics te lo puede decir)
·
En la parte media representa a aquellos que se
han mostrado interesados (pídeles su mail, por ejemplo)
·
El final del embudo representará aquellos que
han contratado/comprado. (Busca la pestaña Clientes de tu programa de gestión)
De momento
puedes conocer cuántos visitantes tienes, cuantos se interesan y cuantos han
decidido sacar su tarjeta de la cartera. Hace 2 minutos no podías saber eso.
¿Son más de los
que pensabas? Me apostaría otra vez el alma a que son menos. Aviso: apostar
algo que no tienes puede llevarte a la muerte en ciertos ambientes de dudosa
reputación.
¿Por qué son
menos? Una vez calmadas las aguas caóticas en las que habías empezado a navegar
26 segundos después de la puesta en marcha de tu negocio es momento de que te
calmes y, sobre todo, mires los datos de los que dispones. Son pocos, pero son
útiles.
·
¿No has usado las herramientas necesarias para generar
tráfico? Buscadores, redes sociales…Es momento de ponerte a usarlas y medir
desde donde llega cada visita tuya. Es fácil y barato.
·
Una vez en mi web, no me piden información. ¿No
es atractivo mi producto?¿No es accesible la web?¿No es visible una llamada a
la acción?
·
Me piden información pero no consuman su amor.
¿He sabido explicárselo?¿He aprendido algo de su negativa?
Todas las
enseñanzas que te den estas simples métricas refléjalas en un informe “desnudo”,
que sea lo suficientemente sencillo para que hasta tu madre lo entienda y,
sobre todo, que invite a reflexionar y buscar soluciones.
Convoca una
reunión de una duración no superior al resultado de multiplicar por 15 minutos el número de asistentes, e invita a estos a
que lleven propuestas de solución creíbles. El que no lleve una, puede quedarse
en su puesto de trabajo.
Tras la reunión –
objeto de otro post – haz un seguimiento de las soluciones propuestas, incluida
las nuevas métricas que pudieran surgir. Siempre sencillas y, sobre todo, que
reflejen las acciones que vayas a realizar. La magia es para otros, esto es
tecnología.
Y vuelta a
empezar, vuelta a empezar y vuelta a empezar…al menos hasta que tengas
estabilizado el inicio, identificados los clientes y sus necesidades y claros
los procesos que te encaminen a hacer escalable tu proyecto.



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