Todos tenemos ideas buenas. En realidad todas nuestras ideas son buenas
hasta que la realidad, el tiempo y la forma de ejecutarlas las ponen en su
verdadero sitio.
Yo mismo pensé que una web donde
los usuarios pudieran subir videos y crear su propia programación televisiva
era una idea magnífica, pero también pensé que la tecnología no estaba creada.
Otros pensaron que la idea era tan buena que valía la pena crear la tecnología
y le llamaron Youtube.
Ahora yo escribo tonterías y
ellos ven las tonterías que la gente sube mientras lloran de risa al recordar
lo que Google depositó en sus cuentas corrientes para adquirirlos.
No todos somos tan visionarios
como Steve Jobs, y tampoco sabemos imponer un producto inferior en calidad y
superior en precio a los de otros ya existentes.
Como no hemos fundado ni Youtube
ni Apple nos situaremos en la franja de aquellos que tenemos una idea y
queremos llevarla a cabo, siempre y cuando haya suficiente gente ahí fuera
dispuesta a pagar para que le solucionemos SU
problema.
Los problemas de los otros son nuestra solución y son el inicio de todo.
Busquemos, pues, un problema. Tengamos una servilleta a mano, una conexión a
internet y un café que es lo que durará el paseo introductorio por Lean
Startup.
Mientras pedimos ese café hemos
tenido una visión: dos parejas de amigos nuestros desean casarse y tienen
problemas para encontrar el viaje que se adecúe a sus deseos y a su presupuesto.
Si ellos tienen ese problema, es muy probable, que bastante más gente también lo tenga. Esa gente ¿pagaría
por tener una solución llave en mano para su viaje? Y, finalmente, ¿habrá tanta
gente y pagarían tanto para que yo, visionario nupcial, pueda vivir de hacer más
felices a los ya felices novios?
Bueno, pues averigüémoslo.
Cojan la servilleta anteriormente
citada y, por el momento, escriban los siguientes apartados que rellenaremos de
forma provisional; muy provisional.
Problema: Novios que tienen gustos raritos, pasta para realizarlos
y poco tiempo para buscar como llevarlos a cabo.
Segmento: Parejas de novios de más de 35 años con nivel económico medio-alto.
Cuanto más alto, mejor.
Propuesta de valor: Absoluta personalización del viaje con esfuerzo
mínimo.
Solución: Página web donde con pocos datos se genere un viaje al
precio solicitado.
Ingresos: Un fijo sobre el número de actividades deseadas. (10
noches de hotel en Las Vegas. Casarse vestidos de Elvis. Entradas para ver DJ
Ying y a DJ Yang…12 actividades a 10€ cada una hacen un total de 120€ para la
caja.)
Gastos: Coste de desarrollo de web. 3000€ para empezar. 3000€!!!!! Ya
haremos algo al respecto.
En cuanto a los costes de personal. Asígnese un pequeño
sueldo y dedíquele tiempo al desarrollo de su idea. El salario ideal: 0 euros
por dedicarle absolutamente todo su tiempo ¿Qué esperaban?
Pues para empezar todo está
saliendo muy bien, ¿verdad? Sólo les digo que no hemos hablado de la
competencia, pero no se desanimen. El
pesimismo es el camino más rápido al ostracismo y el optimismo lo es al
cataclismo. Pues busquemos el punto medio que es donde está la virtud. Y si
no nos gusta esa virtud, pues ya no moveremos en busca de otra.
En cualquier caso lo que buscamos
es un punto de partida y un lugar hacia el que movernos. Todo muy zen, todo muy
glamuroso.
Volviendo a la filosofía
occidental del dinerito, esos 5 puntos de partida – y alguno más en el que ya
entraremos mas detalladamente – forman lo que se da en llamar Lean Canvas y es una forma muy ordenadita
y con bonitos cuadrados de representar lo que acabamos de escribir en la
servilleta.
Les pongo un dibujo al respecto,
le echan un vistazo y tienen dos posibilidades:
·
Ir a Google para saber algo mas
·
Esperar a que amplíe la explicación sobre los
cuadritos.
En sus manos lo dejo, pero ya les
digo que la gente que habla sobre el dichoso canvas se toma muy en serio estas
cosas y, en muchos casos, se toman demasiado en serio a ellos mismos.
Próxima entrega: Validación de Hipótesis


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