lunes, 9 de marzo de 2015

Que no te engañen: Emprender es jodido.



¿Es el emprendimiento la nueva burbuja? No. Pues lo parece. Paulo Coelho no tiene cabida en esto de emprender.

Jugar a emprender es peligroso, y me recuerda a esa época que pensábamos que el que se montaba una constructora, o servicios auxiliares, iba al día siguiente al concesionario Mercedes a comprarse el último modelo de la gama más alta y lo paseaba delante de las narices de los pobres mortales que no nos atrevíamos a tal cosa.

Mirad donde están ahora muchos de ellos. Era peligrosos y solo vieron el día a día.

Emprender es muy peligroso, lleno de oscuras trampas y puede dar con tu dinero y el de tu familia fuera de tu cuenta corriente o con tus bienes embargados. ¿No te lo habían dicho? Pues ya lo sabes.

Existe una corriente de glamur sobre aquellos que ahora ya no se llaman empresario si no emprendedores. No os fieis: uno es igual de incapaz se llame emprendedor o se llame empresario.

Quizá deberíamos empezar por aprender a leer de forma crítica los periódicos: No todas las startups que se crean acaban siendo compradas por Facebook o Google por miles de millones de dólares. Más bien es a la inversa: Miles de startups cierran y no salen en las noticias.

Quizá el problema sea la propia palabra: Startup. Suena a California, surf, new-age y todo es supermegachuli. Crea una web, ponle colores frescos, un nombre chulo, llámala Startup y tienes garantizado el éxito, millones de euros y tu jeta en las noticias día sí y día también

Y una mierda. Conozco personas que siguieron estos criterios parea crear una empresa de perfumes y ahora alquilan su dominio para viajes de borrachuzos a ciudades costeras. Se sacan 30 euros al mes. Ellos, que iban a ser ricos y te lo decían a la cara en cuanto se presentaban la menor ocasión.

No solo es el producto – que puede ser cojonudamente bueno – también son los procesos, la dedicación, la seriedad, la adaptación, la táctica, la estrategia que deben ser excelentes para que tu Startup triunfe.

Y todo ha de perfeccionarse día a día. Has de tener una visión clara y una forma de llevarla a cabo. Y cuando no sea así también has de ser excelente en el cambio.

Has de ser excelente en la resiliencia: ese nuevo concepto que implica aguantar lo indecible sin comer, dormir o ver a los tuyos para sacar tu empresa adelante.

Implica estar al borde de echar la persiana varias veces en el primer año, mirar cada céntimo de tu cuenta corriente, aplazar eventos sociales…Implica dedicación, esfuerzo y renuncia y no siempre esperes tener éxito. Repito: No siempre esperes tener éxito.

No te dejes embaucar por los cantos de sirenas que te dicen que lo importante es el aprendizaje. Lo realmente importante es tener dinero en caja para aplicar lo aprendido. Eso es lo importante: pagar a tus empleados, tus impuestos, tus facturas y, después de todo, te debe quedar dinero para aplicar lo aprendido.

Emprender una Startup no es todo luz, más bien es todo oscuridad. Así que ajústate las gafas de visión nocturna y sal a la ventisca bien arropado porque para llegar a lugar seguro porque  las vas a pasar muy, pero que muy putas.
Que ganas de joder el día ¿eh?

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